Según informaciones publicadas por El País y reconocidas parcialmente por Pedro Sánchez, al menos una fragata y varias patrulleras de Marruecos habrían navegado sin autorización en aguas bajo soberanía española a fines de julio. Los movimientos navales estuvieron cerca de provocar una colisión entre embarcaciones de ambos países.
La tensión entre España y Marruecos sumó un nuevo episodio tras conocerse que buques de guerra de la Marina Real marroquí habrían ingresado sin autorización en aguas españolas de Ceuta los días 30 y 31 de julio, coincidiendo con una llegada masiva de migrantes a este enclave español del norte de África.
La información, adelantada por el diario El País, señala que al menos una fragata y varias patrulleras marroquíes navegaron en aguas territoriales españolas. Según fuentes conocedoras de los incidentes citadas por ese medio, las incursiones habrían sido deliberadas y repetidas, y estuvieron a punto de provocar una colisión entre un patrullero español y otro marroquí.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reconoció los incidentes durante una conversación informal con periodistas en el marco de la recepción por el Día de la Fiesta Nacional. El mandatario describió aquellas jornadas como días “muy intensos y muy difíciles” y aseguró que existió interlocución de alto nivel entre las fuerzas armadas de ambos países.
Sin embargo, Sánchez no explicó los motivos de los movimientos navales marroquíes ni precisó si existió alguna coordinación entre estas maniobras y la llegada masiva de personas a Ceuta.
España desplegó a la Armada tras las incursiones
De acuerdo con la información publicada, la respuesta española incluyó el despliegue posterior de unidades de la Armada con el objetivo de disuadir nuevas incursiones en las aguas bajo soberanía española.
La proximidad entre las embarcaciones de ambos países habría elevado el riesgo de un incidente marítimo. No obstante, los antecedentes difundidos hasta ahora no permiten establecer de manera concluyente qué instrucciones recibieron los buques marroquíes ni cuál era el propósito de sus movimientos.
El Ministerio de Defensa español no ha aclarado públicamente todos los detalles de los incidentes, mientras que la información disponible apunta a que las autoridades militares mantuvieron contactos con sus pares marroquíes.
La situación se produjo en medio de una emergencia migratoria que puso bajo presión la capacidad operativa de Ceuta, después de que numerosas personas intentaran ingresar al territorio español a través del paso fronterizo de El Tarajal.
Investigan una posible coordinación con la llegada de migrantes
Uno de los puntos que permanece sin esclarecer es si los movimientos de los buques marroquíes estuvieron coordinados con la llegada masiva de migrantes.
En septiembre, un informe policial remitido a la Audiencia Nacional española apuntó a que agentes marroquíes habrían planificado y guiado la entrada de personas a Ceuta. Sin embargo, el Ministerio del Interior, encabezado por Fernando Grande-Marlaska, ha sostenido que todavía no existen pruebas que permitan atribuir la operación a las autoridades de Rabat.
La eventual participación del Estado marroquí en los acontecimientos continúa, por tanto, sin una confirmación concluyente. La coincidencia temporal entre las incursiones navales y la emergencia migratoria ha alimentado cuestionamientos políticos, pero no demuestra por sí misma que ambos episodios formaran parte de una operación coordinada.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, cuestionó públicamente la posibilidad de que las autoridades marroquíes desconocieran la magnitud de los movimientos de personas y embarcaciones registrados durante aquellos días.
Sus declaraciones reflejan el debate político abierto en España sobre el papel de Marruecos en la crisis, aunque no constituyen una prueba independiente de una eventual coordinación.
La posición estratégica de la base naval marroquí
En el contexto de las tensiones marítimas, también ha cobrado relevancia la base naval de Ksar Sghir, situada cerca de Tánger, en uno de los sectores más estrechos del estrecho de Gibraltar.
La instalación fue diseñada para acoger buques de guerra, incluidas fragatas de las clases Sigma y FREMM, y representa un punto estratégico para las operaciones navales marroquíes y la vigilancia del tráfico marítimo en la zona.
En los últimos meses también han circulado informaciones sobre conversaciones entre Marruecos y la Administración estadounidense para el posible uso de esta instalación por parte de buques de Estados Unidos, como una alternativa a la base naval española de Rota.
Por ahora, los episodios registrados en Ceuta mantienen abiertas interrogantes sobre las maniobras de la Marina Real marroquí y su relación con la crisis migratoria. Mientras España reforzó la vigilancia naval, las autoridades no han entregado una explicación pública completa sobre los movimientos que estuvieron cerca de provocar un incidente entre embarcaciones de ambos países.
